Archivo de la categoría: Asylum

Trump vs. Los Solicitantes de Asilo

AdobeStock_235765870-e1563287793921.jpeg

El último capítulo en la saga Trump vs. Los Solicitantes de Asilo es particularmente cruel: una propuesta de regulación, dada a conocer hace 5 días, impone restricciones severas al acceso a permisos de trabajo por parte de solicitantes de asilo. El plan es bastante más perverso que lo explicado por la prensa.

 

(Si gustan ver un análisis inteligente y breve sobre los excesos de esta administración respecto del asilo, vean el episodio “Trump’s Worst Policy: Killing Asylum” de Patriot Act con Hasan Minhaj.)

 

Ahora mismo, la propuesta se encuentra en período de recepción de comentarios, mismo que ser cerrará el 13 de enero de 2020. Después de esa fecha, el gobierno puede publicar la regla como final, y definir el momento de entrada en vigor.

 

En líneas generales, la nueva regla propone los siguientes cambios radicales:

 

  1. Un extranjero con petición de asilo pendiente tendría qué esperar 365 días para poder solicitar permiso de trabajo. Actualmente, el período de espera es de 150 días.

 

  1. Se negaría casi en todos los casos el permiso de trabajo a quienes hubieran entrado al país por lugares no autorizados, es decir, no por puertos de entrada en la frontera.

 

  1. Se cerraría también la puerta al permiso de trabajo a quienes hubiesen presentado su petición de asilo más allá del año de haber entrado, con contadas excepciones.

 

  1. Los solicitantes con ciertos delitos graves quedarían excluidos de la posibilidad de tener permiso de trabajo. Y los acusados de otros delitos menos graves, como DWI o DUI, podrían, a discreción de USCIS, ver negadas sus solicitudes de permiso de trabajo también.

 

Como expliqué, la regla, de aprobarse, entraría en vigor en algún posterior al 13 de enero de 2020. Pudiese ser que la regla final, de aprobarse, sea distinta y menos severa. De todo eso nos enteraríamos el año que entra.

 
¿Por qué opino que esta regla es perversa? Porque quien viene a este país a solicitar asilo generalmente lo hace porque su vida e integridad corporal están en peligro en el país propio. El proceso implica dejar todo atrás en casa, sortear mil obstáculos y adaptarse a un país extranjero.

 

Para complicar las cosas, el no contar con un permiso de trabajo pronto –de por sí ya es grave esperar 150 días; pedir que se aguarde un año es inmoral– coloca al solicitante de asilo en una disyuntiva nefasta: no aportar recursos para la manutención de su familia, o violar la ley de migración para poner pan en la mesa. La ley es miope y unidimensional, pero la ley natural obliga a dar alimentos a los propios.

 

Ojalá que no se cumpla la amenaza que propone esta regla. Ojalá que el gobierno de Estados Unidos sea consistente con sus obligaciones internacionales frente al proceso de asilo, y congruente con sus historia fundacional.

Deja un comentario

Archivado bajo Asilo, Asylum, Donald Trump, USCIS

Conservar la Calma (Más Allá del Derecho Migratorio)

¿Qué puede hacer un ser humano que carece de estatus migratorio válido en este país, pero que también tiene una familia a la cual sacar adelante? ¿Cómo conciliar esta realidad cotidiana de ser miembros productivos de la sociedad, con las noticias que se perciben agresivas contra este grupo?

Un amigo de hace muchos años me lo pregunta. Percibo la inquietud por la situación, y el amor que le tiene a su familia. Este documento va hasta California, esperando responder.
Por mi trabajo, escucho las preocupaciones de gente buena, extranjeros sin estatus migratorio válido, quienes viven por un lado con angustia la falta de soluciones por parte del Derecho migratorio, y por el otro, el claro endurecimiento de la aproximación del gobierno federal actual frente al fenómeno.
No solamente no escuchamos buenas noticias en el franco migratorio con la frecuencia que necesitamos: el tono que grita la administración federal se siente como un ataque.
El poder ejecutivo ha apretado en todos los ámbitos que ha podido, particularmente a los migrantes latinos:
  1. El año pasado, el gobierno del presidente Trump terminó con DACA (aunque un juez federal suspendió la orden del presidente, por lo que al día de hoy se puede solicitar la renovación de la medida protectora).
  2. En enero, la administración Trump terminó la designación de El Salvador y Nicaragua para la protección de TPS. Días antes había extendido por 6 meses únicamente la designación de Honduras, y se teme que termine suspendiéndolo también para los ciudadanos de ese país.
  3. Desde las primeras semanas de su toma de posesión, el gobierno de Trump aclaró que prácticamente todas las personas extranjeras sin estatus válido podrían ser removidas del país – apartándose de las políticas establecidas por el presidente Obama, en donde un porcentaje bajo de la población migrante sin documentos podría ser considerada prioridad de remoción.
  4. Un tema que debería de ser sencillo, como la regularización definitiva de los DACAs y DREAMers (el 70% de los estadounidenses apoya que permanezcan el en país) se ha convertido en un juego de ping-pong en el Congreso federal, siendo los chavos y chavas migrantes tristemente la pelota que envían de un lado para otro los políticos.
  5. Hace unos días el gobierno anunció una nueva forma de programar las citas de los casos de asilo afirmativo, con el declarado propósito de evitar que los solicitantes accedan a un permiso de trabajo, y poder enviarlos más rápidamente con un juez de migración en caso de no encontrar meritorios sus casos.
  6. El debate migratorio, que debería tener fundamento en la conveniencia económica para el país de regularizar a cerca de 11 millones de seres humanos, se polariza en temas que dan la impresión de estar motivados por xenofobia y desconfianza.

¿Qué hacer, entonces?

Lo que le recomiendo a la gente que no tiene estatus migratorio válido, es que sigan viviendo sin pensar mucho en el problema, dando gracias a Dios por cada día que termina. (En realidad tendríamos que hacer lo mismo todos, con o sin documentos.)
Es cierto: por definición, quien está en esta situación carece de certeza. No tiene asegurado algo que de otra manera damos por supuesto: el llegar a casa después del trabajo para estar con los suyos.
Pero también cierto es que durante el tiempo que han estado en este país, día a día trabajan duro; cotidianamente ponen pan en su mesa y en la de su familia, honradamente ganado con el sudor de su frente; de lunes a domingo, dan amor a sus familias. Y aportan a esta sociedad y economía con su esfuerzo.
Eso no cambia.
Lo otro, el debate migratorio, se resolverá de una manera u otra.
(Saludos hasta California.)

Deja un comentario

Archivado bajo Acción Diferida, Ajuste de estatus, Asylum, Congreso de los Estados Unidos, Consejos Prácticos, Donald Trump, DREAMers, Reforma Migratoria, Remoción de extranjeros, TPS, Uncategorized